Breadcrumbing

Las nuevas tecnologías, especialmente las apps de citas y las propias redes sociales, se han convertido en un medio muy extendido para conocer posibles parejas y entablar relaciones románticas. Sin embargo, también tienen desventajas, como el sentimiento gradual de descontento y pesimismo acerca de encontrar pareja y la aparición creciente de comportamientos como “ghosting”, “slow fading”, o “breadcrumbing”.

¿Qué es el breadcrumbing?

El breadcrumbing se trata de un patrón de comportamiento que consiste en emitir gestos de atención a una persona que está interesada en nosotros, pero que nunca llegan a demostrar un compromiso real.

Ejemplos de estas “migas de pan” son enviar mensajes de flirteo o dar un “like” a una publicación en redes sociales.

Una de las claves de este patrón es que estas “migas de pan” se dejan con una frecuencia calculada, para que el receptor de los mismos no pierda el interés, pero no tanto como para que la relación progrese.

Aunque muchas personas no están familiarizadas con estos términos, un estudio reciente (Navarro et al., 2020) elaborado en una muestra de 626 adultos entre los 18 y los 40 años, ha encontrado que hasta el 30% de las personas lo han iniciado o experimentado en los últimos 12 meses.

¿Es un fenómeno nacido de las nuevas tecnologías?

Aunque el estudio de la dinámicas del amor en las redes sociales ha conseguido un mayor entendimiento de estas estrategias, ¿son realmente un fenómeno nuevo? Estos maliciosos juegos ya parecían existir en el panorama de las relaciones tradicionales.

Por ejemplo, imaginemos que una persona del trabajo, con la que se ha flirteado ocasionalmente en los descansos, un día nos propone ir al cine . Y tú acudes con ilusión y un poco de nerviosismo, porque crees que será una cita romántica, pero resulta que era un encuentro con varias personas. ¿Es una miga de pan? Quizás no, le quitas importancia: podría haber sido una confusión, quizás no lo entendiste bien y lo dejas correr. Pero otro día ocurre que, al fin, entabláis una conversación en la que crees que conectáis de una forma especial, y acaba con un “a ver si quedamos un día, y seguimos hablando”, un guiño cómplice y una caricia en el brazo. Pero finalmente ese encuentro nunca se produce. Y otro día te pide ayuda en una tarea porque “eres el/la mejor” y te promete un café como agradecimiento (con otro guiño cómplice). Pero luego ese café se sirve en un cutre vaso de plástico de la máquina de la oficina.

Y tras varios amagos, unas cuantas desilusiones, y decenas de gestos ambiguos, has caído en esta trampa y sigues envuelto en ella durante algún tiempo.

¿Lo hace a propósito?

Quizás no. Quizás le gustemos, pero no está en un momento en que se quiera comprometerse. O quizás tenga miedo. O quizás sí, y lo hace para saborear la atención que recibe de ti.

Pero, ¿acaso importa? En estas situaciones, es muy probable que uno no llegue a descubrir esta respuesta nunca, por muchas vueltas que le dé. Incluso ni preguntándoselo directamente, porque muchas veces ni él/ella lo sabe.

La clave está en conocer estos fenómenos, y así decidir libremente si queremos continuar siguiendo el rastro de migas.

Fuente:

Navarro, R., Larrañaga, E., Yubero, S., & Villora, B. (2020). Ghosting and breadcrumbing: prevalence and relations with online dating behaviors among young adults. Escritos de Psicología – Psychological Writings, 13(2), 46-59. https://doi.org/1024310/espsiescpsi.v13i2.9960

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